martes, 19 de febrero de 2008

Videojuegos vs TV

En este artículo no se pretende ensalzar a un aparato o demonizar al otro, simplemente és un ejercicio de reflexión en torno a aquellos argumentos que, a mi parecer, no tienen base alguna y encima son llevados como estandarte en contra de los videojuegos.
Entiendo que tal vez sea un tema muy tratado y que haya opiniones dispares. Lo que está claro és que todo exceso (un dia hablaremos de ellos) son malos o poco recomendables.
Para aquellos que piensan que los videojuegos son perniciosos o perjudiciales, simplemente plantearles la situación siguiente: una persona que se sienta en el sofá y recibe diferentes estímulos visuales y auditivos ante los cuales solamente tiene que asimilarlos consciente o inconscientemente. O por el contrario, la misma persona que recibe los mismos estímulos, o menos dañinos, y debe interactuar con ellos, establecer estrategias, reaccionar hábilmente, organizarse e incluso empatizar con aquellos que salen de la pantalla.
Esta claro que ante estas dos situaciones, valoraríamos mucho mejor la segunda al percibir claramente que el sujeto dos (por llamarlo de alguna manera) está ejercitando su cerebro.
Uno de los grandes argumentos que se aportan en contra de los videojuegos, és aquel que los considera adictivos. Es cierto, cualquier actividad que entretiene y motiva causa cierta adicción. Es por ello que ya hemos comentado que los excesos no son recomendables. Dependiendo de la habilidad del jugador y de la dificultad y desarrollo del juego, el progreso dentro del mismo tiene una velocidad determinada. La adicción la provoca el hecho de querer superar al propio juego y a uno mismo dependiendo de la tipologia del juego. Es por ello que hay que determinar un tiempo de juego que no debe ser estricto en sus límites pero si en su cumplimiento. Es decir, si se determina que el tiempo de juego debe ser de un máximo de dos horas, hay que tener en cuenta que tal vez al jugador le falten cinco minutos para finalizar una etapa del juego que le ha llevado conseguir las dos horas precedentes. En este caso se debería permitir ese margen de tiempo para que el jugador no se sienta frustrado. Esta frustración negativa provoca sentimientos de ira tanto para el cuidador como para el jugador mismo, que se da cuenta que deberá invertir dos horas mas de juego para repetir todo aquello que ha hecho en esa sesión.
Respecto a la adicción, esta también se da en la TV. Si bien la del videojuego es individual y, como mucho, trasciende a un grupo reducido de personas, la de la TV tiene un ámbito social más amplio. La parte de la programación que crea más adicción es la de las series, las cadenas lo saben y es por ello que una gran parte de las tardes-noches de la programación de todas las cadenas se basan en series, ya sean nacionales o extranjeras. El hecho que las series no tengan un incio ni un final provoca que debamos seguir atentos semana tras semana a aquello que acontece en los episodios. Uno de los aspectos que refuerzan esta adicción és el seguimiento social que puede haber para según que programa. Este hecho provoca la necesidad de no perderse ninguna emisión y el sentimiento de angustia el dia en el que por cualquier circumstancia no podemos verlo. Sabemos que al dia siguiente en el grupo social donde nos movemos no podremos opinar y, dentro del grupo, estaremos apartados en las conversaciones referentes al programa/serie en cuestión.
Llegados a este punto, quiero resaltar que voluntariamente hago referencia tanto a personas mayores y a personas jóvenes, ya que aunque siempre se ha asociado el consumo de videojuegos a personas más jóvenes, actualmente el porcentaje de personas mayores que juegan a videojuegos es cada vez más alto.
Otro de los argumentos tremendamente sobrados en los que se escudan los críticos de los videojuego es el alto contenido violento o poco recomendable para los jóvenes jugadores. Actualmente no debería existir esta problemática dado que todos los videojuegos estan calificados para una edad determinada según su contenido. Otra cosa es que se critique el fácil acceso de videojuegos etiquetados con un gran +18 que tienen los menores. Pero eso es algo que ya criticaremos en otro artículo, tan solo decir que ese mismo fácil acceso lo tienen tanto en contenidos +18 de la televisión como en alquilar una película totalmente pornográfica, ya no digo una +18, en cualquier máquina expendedora de DVDs que tan de moda estan ahora.
Para finalizar comentaremos el último "gran" argumento de los detractores de los videojuegos que és el alto grado de individualización al que se exponen aquellos que juegan con ellos. En primer lugar hay que destacar que desde que tengo uso de razón y pude acceder a un ordenador, para los nostalgicos les diré que era un Spectrum 48k, siempre han existido juegos en los que se podían jugar dos personas. Actualmente existen los llamados juegos online, en los que los participantes asumen un rol y juegan entre ellos, siendo estos decenas, cientos o miles. Dejando a un lado internet y su basta capacidad, existen juegos en los que pueden jugar dos o mas personas en cada aparato y no solo para competir entre ellos sino para cooperar avanzando conjuntamente en el juego. Por otro lado tenemos a la TV, que lo único que nos permite es compartir sofá con una o más personas y que, como mucho, nos deja hacer algun comentario, normalmente soez y sin ningún ingenio, respecto a la cantidad de penes que cabrían en un determinado orificio bucal. Estos comentarios son mínimos ya que interfieren en el audio que desprende la TV y no permiten seguir el hilo del programa/serie.
Invirtamos pues nuestro tiempo de ocio en aquello que mas nos plazca, y si tenemos pequeños infantes a nuestro cargo, supervisemos aquello que consuman y, si consumen, al menos que lo hagan moderadamente.
Suerte.

El principio del fin

Por fin he decidido escribir un blog. Mi primera intención era escribir un libro o algun tipo de folleto casual donde reflejar mis inquietudes mas íntimas, no con la intención que alguien pudiese leerlo o publicarlo en alguna editorial, simplemente por el hecho de plasmar de manera ordenada todo aquello que me motiva. Desgraciadamente, mi nula capacidad de organización y mis limitaciones cognitivas en demasiados aspectos han hecho que abandone proyecto tras proyecto. Acojo éste, el de mi blog, con mucha ilusión y con un objetivo concreto y egoísta, que me sirva a mi primero. Si después sirve para otros, pues mucho mejor.
 
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