jueves, 17 de abril de 2008
Fin
Pues eso, se ha intentado, pero no soy capaz de escribir cada dia un comentario y, por lo tanto, mejor dejarlo ahora. Gracias a las miles de personas que han leido los comentarios anteriores y suerte.
viernes, 7 de marzo de 2008
Dia triste... otro mas
Ayer fue un día triste, otro asesinato de la banda terrorista ETA. Desde aquí mi mas rotunda condena a este y a todos los asesinatos que se cometen habitualmente en nuestra sociedad.
Esta vez no quiero extenderme más de lo debido, simplemente reflexionar sobre dos aspectos primordiales.
El primero es que considero que se le da demasiada publicidad a los atentados de ETA, haciendo que la banda cobre más publicidad de la que se merece, y ahí todos son (somos?) culpables. La banda, me gusta llamarles así porque realmente es lo que son (una banda), consigue sus objetivos, estar presente en el subconsciente social de manera permanente. Está claro que los objetivos políticos de la banda hace años que desaparecieron. Si, antaño tenían objetivos políticos cuando era el estado quien aplicaba la violencia. Desde la entrada de la democracia han permanecido, y de esto ya hace treinta años. Démosle la importancia que tiene, la pérdida de una vida humana, pero sin retratar a su asesino, simplemente que las fuerzas y cuerpos de seguridad se encarguen de detenerlo y la justicia de aplicar la ley.
El segundo aspecto va relacionado con el primero, en esta campaña electoral, y casi en el día a día, parece que la violencia contra la mujer ya no nos sensibliliza, que de tanto verlo por los medios de comunicación ya estamos anestesiados. Solo cuando en un día mataron a cuatro mujeres fue cuando los medios y los políticos asignaron veinte segundos de su precioso tiempo en afirmar de manera genérica que aplicarán medidas para intentar solucionar este hecho tan grave. Y por supuesto a nadie se le ocurrió parar la campaña electoral, ni manifestarse en contra, ni realizar ningún acto o gesto de repulsa en contra de la violencia de género que tan duramente nos golpea.
Toda vida tiene el mismo precio y la misma importancia, tanto la de la inmigrante asesinada por su marido como la del ex edil del PSE asesinado por la banda.
Medios de comunicación, asuman su poder y ejerzanlo con coherencia.
Señores políticos, sean mas inteligentes que la banda, aunque sea mucho pedir.
Esta vez no quiero extenderme más de lo debido, simplemente reflexionar sobre dos aspectos primordiales.
El primero es que considero que se le da demasiada publicidad a los atentados de ETA, haciendo que la banda cobre más publicidad de la que se merece, y ahí todos son (somos?) culpables. La banda, me gusta llamarles así porque realmente es lo que son (una banda), consigue sus objetivos, estar presente en el subconsciente social de manera permanente. Está claro que los objetivos políticos de la banda hace años que desaparecieron. Si, antaño tenían objetivos políticos cuando era el estado quien aplicaba la violencia. Desde la entrada de la democracia han permanecido, y de esto ya hace treinta años. Démosle la importancia que tiene, la pérdida de una vida humana, pero sin retratar a su asesino, simplemente que las fuerzas y cuerpos de seguridad se encarguen de detenerlo y la justicia de aplicar la ley.
El segundo aspecto va relacionado con el primero, en esta campaña electoral, y casi en el día a día, parece que la violencia contra la mujer ya no nos sensibliliza, que de tanto verlo por los medios de comunicación ya estamos anestesiados. Solo cuando en un día mataron a cuatro mujeres fue cuando los medios y los políticos asignaron veinte segundos de su precioso tiempo en afirmar de manera genérica que aplicarán medidas para intentar solucionar este hecho tan grave. Y por supuesto a nadie se le ocurrió parar la campaña electoral, ni manifestarse en contra, ni realizar ningún acto o gesto de repulsa en contra de la violencia de género que tan duramente nos golpea.
Toda vida tiene el mismo precio y la misma importancia, tanto la de la inmigrante asesinada por su marido como la del ex edil del PSE asesinado por la banda.
Medios de comunicación, asuman su poder y ejerzanlo con coherencia.
Señores políticos, sean mas inteligentes que la banda, aunque sea mucho pedir.
martes, 4 de marzo de 2008
Elecciones
Es tiempo de elecciones y por tanto es momento de hablar de ellas. No tanto de las propias elecciones que nos acontecen sino más que nada de uno de los aspectos de las mismas. Los políticos. Uno de los aspectos que mas me llaman la atención cuando se convocan elecciones es la cantidad ingente de partidos políticos que existen y a los que, por ley, se les ofrecen unos segundos de pantalla para que expliquen al pueblo quienes son y por qué debemos votarles. La característica que les une es que cada uno de ellos defiende una idea concreta, léase no al maltrato de animales, o la unidad de Españñña, o la familia tradicional. Entiendo que en el caso de que les dejasen mas tiempo para realizar sus explicaciones podrían desarrollar un programa mas elaborado que abarque mas aspectos de la sociedad, pero la sociedad de la información es la que tenemos y salir en un medio es mas difícil que encontrar trabajo estable.
Pongámonos serios, realmente un político es aquella persona que debe gestionar un gobierno, sea de un país, una nación, una región, una comunidad... que cada uno escoja aquella que mas le guste. Al fin y al cabo, se trata de un gestor. Un gestor, si, con un estilo determinado o con una manera de entender la gestión determinada porque realmente considera que esa es la mejor manera de gestionar. Considerando que, pese a caer en el reduccionismo, esta es una definición (una mas) de político, podemos entender que éstos se plantean su trabajo en pro de beneficiar al resto de la sociedad. Pensamiento pueril, tal vez, como diciendo que los políticos son buenos y nos quieren ayudar. Que pocas veces hemos leído o escuchado esta frase a lo largo de nuestras vidas.
Ilustremos todo lo anterior con los dos debates entre los candidatos a presidente que mas probabilidades tienen de salir elegidos. El señor Zapatero (como dijo un niño, aquel que hace zapatos) y el señor Rajoy (como dijo otro niño, otro presidente). Se han dedicado a decir lo mal que lo ha hecho uno y lo bien que lo hará cada uno si sale elegido. Es decir, según nuestra teoría lo que deberían haber hecho es plantear un sistema de gestión y debatir sobre por qué uno destaca unos puntos determinados y por qué no otros. De esa manera los electores podríamos decidir que sistema de gestión nos conviene más o cual nos parece mas apropiado. Dando por supuesto (pardillos) que la aplicación se hará de la mejor manera posible, entendiendo la aparición de errores puntuales porque, errar es humano y hasta político.
Desgraciadamente la realidad no acompaña la idealidad. Esto provoca desidia en el electorado y entonces la razón se convierte en emoción. Por tanto aquellos que tengan una manera de pensar y de entender la vida acorde con el partido político que sea volverán a votar al mismo candidato, sea quien fuere. No hay ya un planteamiento de sistema de gestión ni de aplicación del mismo, simplemente este me cae mejor, el otro me cae peor y además en el debate he visto que la corbata no iba a conjunto con el cinturón, por lo que no puedo ser gobernado por un hortera de tal magnitud.
Estamos tan acostumbrados a que nos enseñen que tenemos que comprar, que tenemos que comer y cuanto tenemos que pesar, que dos debates irrisorios y vergonzosos en los que nadie ha dejado claro, deben servir para aclarar al electorado la posición de uno y de otro. Mal vamos. Supongo que las cadenas que los emitieron y aquellas que consiguieron cuotas altas de audiencia obtuvieron jugosos ingresos por parte de las empresas de publicidad.
Bienvenidos pues al mercadillo de la política. Realmente todo este zipizape no hace más que reforzar mi posición del voto en blanco. No, no tengo nada que ver con el grupo pseudo político que ha surgido de vetetuasaber y que quiere asumir todos aquellos votos en blanco. Mucho tiempo libre tienen algunos. Soy lo que se podría definir de la peor manera como un político apolítico, es decir, aquel que le gusta la política, que cree en la política pero que de los cientos (?) de partidos políticos que existen en el territorio que comprende la península ibérica a excepción de Portugal y Andorra no hay ninguno que de la confianza suficiente para recibir el voto. Es que si hablo de política y digo España soy un nacionalista y si digo territorio nacional soy otro nacionalista.
Si llegados a este punto alguno tiende a pensar que en estas frases hallará una solución a todo esto está muy equivocado, a no ser que este texto lo lean los millones de electores que hay y decidan reflexionar, aunque sea en la taza del lavabo, sobre quien quiere que le gestione su vida los próximos cuatro años, no sobre quien es más guapo, más alto y tiene las orejas mas pequeñas.
Lo más importante son las personas y recordemos que los del pueblo de al lado siempre han estado enemistados con el nuestro, que los de nuestra provincia no tragamos a los de la capital de la comunidad autónoma, que además no toleramos al resto de comunidades y por si fuera poco tenemos un odio visceral hacia los franceses.
Realmente estamos entre los mas tontos del mundo, celebremos votando por Internet que canción queremos que represente a nuestro glorioso país en Eurovisión y demostremos al resto del mundo que podemos vencer porque somos los mas mejores.
Alea jacta est.
Pongámonos serios, realmente un político es aquella persona que debe gestionar un gobierno, sea de un país, una nación, una región, una comunidad... que cada uno escoja aquella que mas le guste. Al fin y al cabo, se trata de un gestor. Un gestor, si, con un estilo determinado o con una manera de entender la gestión determinada porque realmente considera que esa es la mejor manera de gestionar. Considerando que, pese a caer en el reduccionismo, esta es una definición (una mas) de político, podemos entender que éstos se plantean su trabajo en pro de beneficiar al resto de la sociedad. Pensamiento pueril, tal vez, como diciendo que los políticos son buenos y nos quieren ayudar. Que pocas veces hemos leído o escuchado esta frase a lo largo de nuestras vidas.
Ilustremos todo lo anterior con los dos debates entre los candidatos a presidente que mas probabilidades tienen de salir elegidos. El señor Zapatero (como dijo un niño, aquel que hace zapatos) y el señor Rajoy (como dijo otro niño, otro presidente). Se han dedicado a decir lo mal que lo ha hecho uno y lo bien que lo hará cada uno si sale elegido. Es decir, según nuestra teoría lo que deberían haber hecho es plantear un sistema de gestión y debatir sobre por qué uno destaca unos puntos determinados y por qué no otros. De esa manera los electores podríamos decidir que sistema de gestión nos conviene más o cual nos parece mas apropiado. Dando por supuesto (pardillos) que la aplicación se hará de la mejor manera posible, entendiendo la aparición de errores puntuales porque, errar es humano y hasta político.
Desgraciadamente la realidad no acompaña la idealidad. Esto provoca desidia en el electorado y entonces la razón se convierte en emoción. Por tanto aquellos que tengan una manera de pensar y de entender la vida acorde con el partido político que sea volverán a votar al mismo candidato, sea quien fuere. No hay ya un planteamiento de sistema de gestión ni de aplicación del mismo, simplemente este me cae mejor, el otro me cae peor y además en el debate he visto que la corbata no iba a conjunto con el cinturón, por lo que no puedo ser gobernado por un hortera de tal magnitud.
Estamos tan acostumbrados a que nos enseñen que tenemos que comprar, que tenemos que comer y cuanto tenemos que pesar, que dos debates irrisorios y vergonzosos en los que nadie ha dejado claro, deben servir para aclarar al electorado la posición de uno y de otro. Mal vamos. Supongo que las cadenas que los emitieron y aquellas que consiguieron cuotas altas de audiencia obtuvieron jugosos ingresos por parte de las empresas de publicidad.
Bienvenidos pues al mercadillo de la política. Realmente todo este zipizape no hace más que reforzar mi posición del voto en blanco. No, no tengo nada que ver con el grupo pseudo político que ha surgido de vetetuasaber y que quiere asumir todos aquellos votos en blanco. Mucho tiempo libre tienen algunos. Soy lo que se podría definir de la peor manera como un político apolítico, es decir, aquel que le gusta la política, que cree en la política pero que de los cientos (?) de partidos políticos que existen en el territorio que comprende la península ibérica a excepción de Portugal y Andorra no hay ninguno que de la confianza suficiente para recibir el voto. Es que si hablo de política y digo España soy un nacionalista y si digo territorio nacional soy otro nacionalista.
Si llegados a este punto alguno tiende a pensar que en estas frases hallará una solución a todo esto está muy equivocado, a no ser que este texto lo lean los millones de electores que hay y decidan reflexionar, aunque sea en la taza del lavabo, sobre quien quiere que le gestione su vida los próximos cuatro años, no sobre quien es más guapo, más alto y tiene las orejas mas pequeñas.
Lo más importante son las personas y recordemos que los del pueblo de al lado siempre han estado enemistados con el nuestro, que los de nuestra provincia no tragamos a los de la capital de la comunidad autónoma, que además no toleramos al resto de comunidades y por si fuera poco tenemos un odio visceral hacia los franceses.
Realmente estamos entre los mas tontos del mundo, celebremos votando por Internet que canción queremos que represente a nuestro glorioso país en Eurovisión y demostremos al resto del mundo que podemos vencer porque somos los mas mejores.
Alea jacta est.
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martes, 19 de febrero de 2008
Videojuegos vs TV
En este artículo no se pretende ensalzar a un aparato o demonizar al otro, simplemente és un ejercicio de reflexión en torno a aquellos argumentos que, a mi parecer, no tienen base alguna y encima son llevados como estandarte en contra de los videojuegos.
Entiendo que tal vez sea un tema muy tratado y que haya opiniones dispares. Lo que está claro és que todo exceso (un dia hablaremos de ellos) son malos o poco recomendables.
Para aquellos que piensan que los videojuegos son perniciosos o perjudiciales, simplemente plantearles la situación siguiente: una persona que se sienta en el sofá y recibe diferentes estímulos visuales y auditivos ante los cuales solamente tiene que asimilarlos consciente o inconscientemente. O por el contrario, la misma persona que recibe los mismos estímulos, o menos dañinos, y debe interactuar con ellos, establecer estrategias, reaccionar hábilmente, organizarse e incluso empatizar con aquellos que salen de la pantalla.
Esta claro que ante estas dos situaciones, valoraríamos mucho mejor la segunda al percibir claramente que el sujeto dos (por llamarlo de alguna manera) está ejercitando su cerebro.
Uno de los grandes argumentos que se aportan en contra de los videojuegos, és aquel que los considera adictivos. Es cierto, cualquier actividad que entretiene y motiva causa cierta adicción. Es por ello que ya hemos comentado que los excesos no son recomendables. Dependiendo de la habilidad del jugador y de la dificultad y desarrollo del juego, el progreso dentro del mismo tiene una velocidad determinada. La adicción la provoca el hecho de querer superar al propio juego y a uno mismo dependiendo de la tipologia del juego. Es por ello que hay que determinar un tiempo de juego que no debe ser estricto en sus límites pero si en su cumplimiento. Es decir, si se determina que el tiempo de juego debe ser de un máximo de dos horas, hay que tener en cuenta que tal vez al jugador le falten cinco minutos para finalizar una etapa del juego que le ha llevado conseguir las dos horas precedentes. En este caso se debería permitir ese margen de tiempo para que el jugador no se sienta frustrado. Esta frustración negativa provoca sentimientos de ira tanto para el cuidador como para el jugador mismo, que se da cuenta que deberá invertir dos horas mas de juego para repetir todo aquello que ha hecho en esa sesión.
Respecto a la adicción, esta también se da en la TV. Si bien la del videojuego es individual y, como mucho, trasciende a un grupo reducido de personas, la de la TV tiene un ámbito social más amplio. La parte de la programación que crea más adicción es la de las series, las cadenas lo saben y es por ello que una gran parte de las tardes-noches de la programación de todas las cadenas se basan en series, ya sean nacionales o extranjeras. El hecho que las series no tengan un incio ni un final provoca que debamos seguir atentos semana tras semana a aquello que acontece en los episodios. Uno de los aspectos que refuerzan esta adicción és el seguimiento social que puede haber para según que programa. Este hecho provoca la necesidad de no perderse ninguna emisión y el sentimiento de angustia el dia en el que por cualquier circumstancia no podemos verlo. Sabemos que al dia siguiente en el grupo social donde nos movemos no podremos opinar y, dentro del grupo, estaremos apartados en las conversaciones referentes al programa/serie en cuestión.
Llegados a este punto, quiero resaltar que voluntariamente hago referencia tanto a personas mayores y a personas jóvenes, ya que aunque siempre se ha asociado el consumo de videojuegos a personas más jóvenes, actualmente el porcentaje de personas mayores que juegan a videojuegos es cada vez más alto.
Otro de los argumentos tremendamente sobrados en los que se escudan los críticos de los videojuego es el alto contenido violento o poco recomendable para los jóvenes jugadores. Actualmente no debería existir esta problemática dado que todos los videojuegos estan calificados para una edad determinada según su contenido. Otra cosa es que se critique el fácil acceso de videojuegos etiquetados con un gran +18 que tienen los menores. Pero eso es algo que ya criticaremos en otro artículo, tan solo decir que ese mismo fácil acceso lo tienen tanto en contenidos +18 de la televisión como en alquilar una película totalmente pornográfica, ya no digo una +18, en cualquier máquina expendedora de DVDs que tan de moda estan ahora.
Para finalizar comentaremos el último "gran" argumento de los detractores de los videojuegos que és el alto grado de individualización al que se exponen aquellos que juegan con ellos. En primer lugar hay que destacar que desde que tengo uso de razón y pude acceder a un ordenador, para los nostalgicos les diré que era un Spectrum 48k, siempre han existido juegos en los que se podían jugar dos personas. Actualmente existen los llamados juegos online, en los que los participantes asumen un rol y juegan entre ellos, siendo estos decenas, cientos o miles. Dejando a un lado internet y su basta capacidad, existen juegos en los que pueden jugar dos o mas personas en cada aparato y no solo para competir entre ellos sino para cooperar avanzando conjuntamente en el juego. Por otro lado tenemos a la TV, que lo único que nos permite es compartir sofá con una o más personas y que, como mucho, nos deja hacer algun comentario, normalmente soez y sin ningún ingenio, respecto a la cantidad de penes que cabrían en un determinado orificio bucal. Estos comentarios son mínimos ya que interfieren en el audio que desprende la TV y no permiten seguir el hilo del programa/serie.
Invirtamos pues nuestro tiempo de ocio en aquello que mas nos plazca, y si tenemos pequeños infantes a nuestro cargo, supervisemos aquello que consuman y, si consumen, al menos que lo hagan moderadamente.
Suerte.
Entiendo que tal vez sea un tema muy tratado y que haya opiniones dispares. Lo que está claro és que todo exceso (un dia hablaremos de ellos) son malos o poco recomendables.
Para aquellos que piensan que los videojuegos son perniciosos o perjudiciales, simplemente plantearles la situación siguiente: una persona que se sienta en el sofá y recibe diferentes estímulos visuales y auditivos ante los cuales solamente tiene que asimilarlos consciente o inconscientemente. O por el contrario, la misma persona que recibe los mismos estímulos, o menos dañinos, y debe interactuar con ellos, establecer estrategias, reaccionar hábilmente, organizarse e incluso empatizar con aquellos que salen de la pantalla.
Esta claro que ante estas dos situaciones, valoraríamos mucho mejor la segunda al percibir claramente que el sujeto dos (por llamarlo de alguna manera) está ejercitando su cerebro.
Uno de los grandes argumentos que se aportan en contra de los videojuegos, és aquel que los considera adictivos. Es cierto, cualquier actividad que entretiene y motiva causa cierta adicción. Es por ello que ya hemos comentado que los excesos no son recomendables. Dependiendo de la habilidad del jugador y de la dificultad y desarrollo del juego, el progreso dentro del mismo tiene una velocidad determinada. La adicción la provoca el hecho de querer superar al propio juego y a uno mismo dependiendo de la tipologia del juego. Es por ello que hay que determinar un tiempo de juego que no debe ser estricto en sus límites pero si en su cumplimiento. Es decir, si se determina que el tiempo de juego debe ser de un máximo de dos horas, hay que tener en cuenta que tal vez al jugador le falten cinco minutos para finalizar una etapa del juego que le ha llevado conseguir las dos horas precedentes. En este caso se debería permitir ese margen de tiempo para que el jugador no se sienta frustrado. Esta frustración negativa provoca sentimientos de ira tanto para el cuidador como para el jugador mismo, que se da cuenta que deberá invertir dos horas mas de juego para repetir todo aquello que ha hecho en esa sesión.
Respecto a la adicción, esta también se da en la TV. Si bien la del videojuego es individual y, como mucho, trasciende a un grupo reducido de personas, la de la TV tiene un ámbito social más amplio. La parte de la programación que crea más adicción es la de las series, las cadenas lo saben y es por ello que una gran parte de las tardes-noches de la programación de todas las cadenas se basan en series, ya sean nacionales o extranjeras. El hecho que las series no tengan un incio ni un final provoca que debamos seguir atentos semana tras semana a aquello que acontece en los episodios. Uno de los aspectos que refuerzan esta adicción és el seguimiento social que puede haber para según que programa. Este hecho provoca la necesidad de no perderse ninguna emisión y el sentimiento de angustia el dia en el que por cualquier circumstancia no podemos verlo. Sabemos que al dia siguiente en el grupo social donde nos movemos no podremos opinar y, dentro del grupo, estaremos apartados en las conversaciones referentes al programa/serie en cuestión.
Llegados a este punto, quiero resaltar que voluntariamente hago referencia tanto a personas mayores y a personas jóvenes, ya que aunque siempre se ha asociado el consumo de videojuegos a personas más jóvenes, actualmente el porcentaje de personas mayores que juegan a videojuegos es cada vez más alto.
Otro de los argumentos tremendamente sobrados en los que se escudan los críticos de los videojuego es el alto contenido violento o poco recomendable para los jóvenes jugadores. Actualmente no debería existir esta problemática dado que todos los videojuegos estan calificados para una edad determinada según su contenido. Otra cosa es que se critique el fácil acceso de videojuegos etiquetados con un gran +18 que tienen los menores. Pero eso es algo que ya criticaremos en otro artículo, tan solo decir que ese mismo fácil acceso lo tienen tanto en contenidos +18 de la televisión como en alquilar una película totalmente pornográfica, ya no digo una +18, en cualquier máquina expendedora de DVDs que tan de moda estan ahora.
Para finalizar comentaremos el último "gran" argumento de los detractores de los videojuegos que és el alto grado de individualización al que se exponen aquellos que juegan con ellos. En primer lugar hay que destacar que desde que tengo uso de razón y pude acceder a un ordenador, para los nostalgicos les diré que era un Spectrum 48k, siempre han existido juegos en los que se podían jugar dos personas. Actualmente existen los llamados juegos online, en los que los participantes asumen un rol y juegan entre ellos, siendo estos decenas, cientos o miles. Dejando a un lado internet y su basta capacidad, existen juegos en los que pueden jugar dos o mas personas en cada aparato y no solo para competir entre ellos sino para cooperar avanzando conjuntamente en el juego. Por otro lado tenemos a la TV, que lo único que nos permite es compartir sofá con una o más personas y que, como mucho, nos deja hacer algun comentario, normalmente soez y sin ningún ingenio, respecto a la cantidad de penes que cabrían en un determinado orificio bucal. Estos comentarios son mínimos ya que interfieren en el audio que desprende la TV y no permiten seguir el hilo del programa/serie.
Invirtamos pues nuestro tiempo de ocio en aquello que mas nos plazca, y si tenemos pequeños infantes a nuestro cargo, supervisemos aquello que consuman y, si consumen, al menos que lo hagan moderadamente.
Suerte.
El principio del fin
Por fin he decidido escribir un blog. Mi primera intención era escribir un libro o algun tipo de folleto casual donde reflejar mis inquietudes mas íntimas, no con la intención que alguien pudiese leerlo o publicarlo en alguna editorial, simplemente por el hecho de plasmar de manera ordenada todo aquello que me motiva. Desgraciadamente, mi nula capacidad de organización y mis limitaciones cognitivas en demasiados aspectos han hecho que abandone proyecto tras proyecto. Acojo éste, el de mi blog, con mucha ilusión y con un objetivo concreto y egoísta, que me sirva a mi primero. Si después sirve para otros, pues mucho mejor.
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